(Honfleur, Francia, 1866-París, 1925)

Compositor francés. De padre francés y madre escocesa, vivió en Honfleur con sus abuelos y un tío excéntrico entre los cuatro y los 12 años de edad, importante etapa formativa en la que recibió sus primeras clases de piano. Después se mudó a París para vivir con su padre y estudiar en el conservatorio (1879-1886) donde no fue merecedor de ningún premio y se le describía como un estudiante “talentoso pero indolente”. A sus primeras composiciones pertenecen las tres Gymnopédies (1888) y tres Gnossiennes (1890) para piano, piezas evocativas del mundo antiguo mediante recursos estilísticos de simplicidad absoluta, monotonía repetitiva y armonías modales muy originales que dejaron sentir su influencia en su amigo Debussy. Desplegó recursos similares al servicio de la exótica secta de los rosacruces, cuyos misterios celebró austeramente en piezas como el “Ballet cristiano” Uspud (1892) y las Danses gothiques para piano (1893). La Messe des pauvres para órgano o piano (1895) es una obra más ortodoxa en cuanto a la temática, más no en cuanto al estilo. Toda esta música temprana es la más notoria por haber sido escrita en la época en que Wagner era la figura dominante en París.

Durante este periodo Satie se ganaba el sustento como pianista de café en Montmartre, contribuyendo al repertorio del medio con canciones y valses breves.

Reconociendo que sin una sólida técnica contrapuntística le sería imposible progresar, se inscribió a la Schola Cantorum (1905-1912) para estudiar con d’Indy y Roussel. Si bien la influencia directa de la Schola no fue significativa, su nuevo manejo interpretativo del coral y la fuga es notorio en los compases iniciales de Parade.

En 1911 Ravel interpretó algunas de las piezas tempranas para piano de Satie, y Debussy dirigió su propia orquestación de dos de las Gymnopédies (1888). Motivado por el éxito de estas empresas, Satie comenzó a componer con mayor abundancia y produjo series de pequeñas piezas instrumentales con títulos absurdos: Embryons desséchés para piano (Embriones desechables, 1913) y Choses vues á droite et à gauche (sans lunettes) para violín y piano.

En tiempos de la primera Guerra Mundial una nueva generación de compositores franceses comenzó a identificarse con el arte modesto y satírico de Satie. Descubierto en 1915 por Jean Cocteau, los elogios volcados en su manifiesto Le Coq et l’arlequin (1918) contribuyeron a diseminar su influencia en el grupo de Les *Six. Cocteau y Satie colaboraron en el ballet Parade (1917), partitura absolutamente anticonvencional en cuanto a su forma discontinua, su material repetitivo y la incorporación a la orquesta de una máquina de escribir, un revólver y otros instrumentos insólitos.

Su propuesta musical para el entreacto de la película de René Clair con el ballet dadaísta Relâche (1924), anticipó los métodos de compositores posteriores de música para cine. El mayor mérito de Satie quizá haya sido la incorporación de música de salón, canciones populares conocidas y otras técnicas en la llamada música seria. Investigaciones recientes han revelado que en muchas de las canciones populares incorporadas en su música, en especial las que cantaban los soldados durante la primera Guerra Mundial, Satie solía adaptar textos de un tono moral tan turbio que provocaba escalofríos, en lo que también se adelantó a épocas posteriores.

Fuente: Diccionario Enciclopédico de la Música de Alison Latham

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